Por Constanza Acuña

Cuando era chica me fui en la volada de los vampiros; me leí todos los libros de una serie que no voy a mencionar porque me da vergüenza, pero seguro ya saben cuál es. El tema fue que eso no era suficiente para mí, así empecé a consumir todo lo que tuviera que ver con estas criaturas mágicas y sobre todo el romance.

En el año 2009 me topé con una de las primeras series teens que vi por tantos años seguidos, sin importar que la trama se fue perdiendo en las últimas temporadas: The Vampire DiariesSe trata de una producción que cuenta la historia de Elena Gilbert, una chica enamorada de dos hermanos vampiros; uno bueno (Stefan Salvatore) y otro malo (Damon Salvatore). La serie terminó hace muy poco tiempo – el pasado 10 de marzo- luego de 8 temporadas, que incluyeron polémicas amorosas y retiros de actores por la misma razón.

Tengo que admitir que no es la mejor serie que he visto, pero con tanto tiempo le agarré cariño, nunca pude dejar de verla y quererla… Eso hasta el día que vi el season finale :“I Was Feeling Epic”, que me hizo odiar la serie, sus creadores y todo el legado que dejó.

A CONTINUACION DE REVELARÁ PARTE IMPORTANTE DEL FINAL DE LA SERIE, SI AÚN NO LA VISTE TE RECOMENDAMOS NO SEGUIR LEYENDO

Después de mil enredos y de que su propio hermano le quito a su supuesta mujer de su vida, Stefan estaba siendo feliz, había dejado se hacer la víctima de todo y había decido, ahora convertido en humano, que quería vivir su vida tratando de dejar el pasado atrás. Se casó con Caroline, su amiga, la única persona que nunca dejó de estar para él o apoyarlo. Damon se iba a sacrificar para que no se quemara el pueblo de Mystic Falls y salvar a Elena… hasta que hizo su retorno Stefan el mártir, por un momento pensé que iba a poder vivir la vida tranquilo. En el último segundo, volvió a su hermano humano y salvó a todos, para este pudiera ser feliz con el amor de su vida.

Algo que nunca debió haber sucedido, después de tanto sufrimiento, era Stefan y no Damon, la persona que se merecía simplemente… ser feliz.

No, pero era mejor traer de vuelta a Elena para que ella fuera feliz con el malo, después de que la actriz que la interpretaba – Nina Dobrev- abandonara la serie porque no podía soporta la idea de seguir trabajando con su ex que hace de Damon, Ian Somerhalder.

Cuando creíamos que teníamos un final feliz, por lo menos para ellos dos, vemos otra escena que nos muestra como cada uno, por su camino, encuentra su paz final con sus personas más queridas; Elena se reencuentra con todos los familiares que murieron en las 8 temporadas y Damon se junta con su hermano menor y se abrazan.

Por si no se dieron cuenta los creadores están queriendo decir que ellos también murieron y en toda esa onda del amor entorno y cosas cursis, era mentira. No se recentraron en el más allá y tampoco fueron felices por siempre.

Aparte tiene ese mal del mundo mágico, donde puede pasar de todo y literalmente todos los personajes podían volver a la vida. Un recurso que, pensé, ya no volverían a ocupar. Ya se había utilizado demasiado durante las 7 temporadas, pero volvieron a explotarlos, justo en los últimos capítulos.

En un mundo que no tiene reglas, ni dentro del propio mundo mágico, después de tantos años todo se reduce a lo mismo la incesante vuelta de los personajes ,que han sido literalmente arrastrados por el mismo infierno.

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